Luz y Sonido

 

PRIMER FESTIVAL DE LUZ Y SONIDO

 

Un 1º de mayo, pero de hace 20 años, fue el día en que nuestro señor obispo Don Ramón Búa Otero bendijo el retablo que acababa de instalarse en su lugar de origen, después del largo proceso de restauración y de la magna exposición que lo tuvo presente ante la admiración de las gentes en el Parlamento de La Rioja.

 

Aquel día hubo más, se estrenó el primer Espectáculo de Luz y Sonido. Existe un artículo escrito por mi amigo Pablo Ruiz Pérez (ver LA VOZ CULTURAL nº 14, páginas 12 y 13) del que voy a extraer algunos de sus párrafos, pues supo definir como nadie lo que pasó en Grañón aquella noche de comienzos del mes de mayo.

 

Los preparativos habían empezado algunas semanas antes. Marcelo Rodríguez –uno de los maestros restauradores de nuestro retablo– me había hablado muchas veces de que su reinauguración se merecía un acto especial y que él, estando en labores de restauración en la sillería del coro de Santa María la Real de Nájera, había conocido la labor de la empresa AGT que por entonces llevaba la luz y el sonido de las Crónicas Najerenses. Bien, pues dejándome convencer, me entrevisté con Andrés su propietario contándole mi proyecto; la idea le pareció bien pero no accedió a realizarlo por falta de tiempo y por tener otros compromisos (recuerdo que en las siguientes 15 ediciones fue esa empresa quien se cuidó de iluminar y dar sonido al espectáculo).

 

Sí que me dio la dirección de otro técnico y a él acudí cuando estábamos metidos en la penúltima semana de abril. Recuerdo una noche en el comedor de mi casa, media docena de personas, un guión escrito por mí que recogía una pequeña historia, y muchas ganas por hacer algo que nunca se había visto en Grañón. Todos a correr. Hubo que traer unos focos de Madrid, pedir prestados cientos de metros de cables, alquilar la megafonía, modificar aspectos del guión de acuerdo a lo que el templo ofrecía, grabar en un estudio la voz que luego se escucharía, preparar la música adecuada, hacer pruebas de luces y buscar un actor que hiciera de hilo conductor del relato –por cierto, qué bien lo hizo Sabino Pérez Imaña–. Todo esto en menos de diez días.

 

La víspera habíamos hecho un pequeño ensayo y la media docena de personas que sabíamos lo que se iba a “cocer” quedábamos satisfechas. Así que, con el mayor secretismo del mundo, a esperar.

 

Y llegó el día marcado. El primero de mayo, cuando las luces del día tocaban a su fin, cientos de personas se agolpaban en la puerta oeste del templo para entrar en él. Afuera, en la plaza, paró la música que invitaba a bailar a la gente y comenzó el espectáculo. Las paredes de la iglesia estaban teñidas de rojos, naranjas y verdes, un olor a incienso se desparramaba por el interior, una música suave invitaba al recogimiento, los ojos habituados a ver aquel lugar sagrado de otra manera se miraban estupefactos. Al frente, el retablo lucía como nadie recordaba. ¿Qué era aquello?, ¿qué iba a pasar entonces?

 

Así lo cuenta Pablo mientras interroga a las personas que se dieron cita en aquel 1º de Mayo:

Se apagaron las luces. Suena la música y una luz, desde los pies del templo, va rompiendo la oscuridad a la vez que va dibujando la silueta de un peregrino que avanza por el pasillo. ¿Recordáis su andar?, ¿su vestimenta?, ¿su aspecto fuerte, austero, cansino…?

¿Recordáis los juegos de luz y los tonos de voz, y los acordes de la música y los mensajes del texto? Conjunto de luz, voz, música y texto hechos sin duda por gente experta para conseguir unos efectos que arrancaban de nosotros profundos sentimientos.

¿Recordáis parte de la historia de vuestro pueblo narrada por los Santos Juanes?, ¿o lo que decían San Vitores o Santiago o San Roque?, ¿o las escenas que nos hablaban del Evangelio?

¿Recordáis aquellos momentos en que surtidores de luz, dirigidos desde el suelo del altar hacia el techo, impedían ver el retablo? Y ¿cómo cuando la luz se acercaba las figuras comenzaban a verse hasta casi querer salir de sus hornacinas?

Todos vimos aquello. Mejor… ¡todos lo vivimos! Por ello, yo simplemente he querido colocaros en el momento del suceso y dar una pinceladas de lo que allí pasó, para que seáis vosotros mismos quienes lo recordéis poniendo palabras a unos sentimientos.

… Vosotros tenéis muchas cosas para recordar, muchas cosas para contar. “La noche de luz y sonido en la iglesia de los Santos Juanes” no es para ser escrita, sino para que la narréis a menudo, enriquecida con distintos tonos, gestos y sentimientos, poniendo el corazón como cuando se cuenta un cuento”.

Un QUE de los que aparecen en las “notas de interés sobre la asociación” en la revista citada terminaba diciendo: “…todavía resuenan en la iglesia los aplausos, por lo que la Junta Directiva de Amigos de la Ermita de Carrasquedo se ha planteado repetir este espectáculo en años venideros”. Así fue durante otros quince años.

                                                                                                                                                                                 ÁNGEL URBINA MERINO

 

 

Bautizo de María, la hija de una peregrina que vino a dar a luz en Grañón a su regreso de Compostela. Parte del cuadro V
 
 
 
 

UNA PARTE DEL GUIÓN DE LA ÚLTIMA REPRESENTACIÓN:

 

CUADRO SEGUNDO  en el monasterio de San Juan

 

 

DESARROLLO DEL TEXTO

         *  LAS PAREDES DEL TEMPLO ILUMINADAS DE FORMA TENU

         *  EL RETA­BLO SIN NINGUNA LUZ

         *  MÚSICA DE FONDO MUY SUAVE (para que el público guarde cierto silencio)

         *  Se acomodan los espectadores ( unos 10 minutos)

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         *  SE HACE LA OSCURIDAD. CAMBIO DE MÚSICA

    *  UN FOCO DE LUZ ACOMPAÑARÁ AL NARRADOR DE ESTE CUA­DRO (­vestido de peregrino) QUE, CAMINARÁ

        LENTA­MEN­TE DESDE LOS PIES DEL TEMPLO (sale tras la puerta). TARDA 55 SEGUNDOS.

    *  CUANDO LLEGUE HASTA LOS PRI­ME­ROS BAN­COS SE GIRA­RÁ HACIA EL PÚBLICO Y SE PRE­SEN­TA­RÁ COMO

        PE­RE­GRI­NO, (se moverá, mientras habla, por el crucero y la nave, dirigien­do su voz y sus gestos de forma muy directa

        hacia el público).

 

 

PEREGRINO ETERNO.-

          Me llamo Bernar y soy de Aquitania, allá a la otra parte de los Piri­neos, pasado Ron­ces­valles, o ... bien mi nombre puede ser Hugonel, natu­ral de Rena­nia, en tierra de germanos. Algunos me identi­fican como Paolo, nacido en la bella Italia. Lo dejare­mos en que soy el peregrino de los mil nom­bres, de aquí y de allí, el de las muchas pa­trias.

 

    RÁFAGA DE MÚSICA (3 segundos)

 

 

PEREGRINO ETERNO.-

          Que... ¿cuántos años tengo? También ahí están mis dudas: mi pres­tancia os puede hacer pensar que acabó de llegar a esta Villa, que mis labios todavía están mojados de la fuente peregrina que adorna vuestra plaza, que soy de ahora mismo. Pero, si ponéis atención en las canas que afloran bajo mi sombre­ro, en las arrugas que surcan mi frente, o miráis las manos que susten­tan el bordón observaréis que cientos de soles han cruzado sobre mis sienes, que mis pies han andado en mil caminos, que yo soy… el eterno peregrino.

   

    *  RÁFAGA DE MÚSICA  (7 segundos)

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Represento a los innume­rables viajeros que han pisado esta Santa Casa desde que, hace once siglos, a las buenas gentes nos entró el deseo de acudir en peregrinación a Santiago de Compostela.

 

    *  EL PEREGRINO SE DIRIGE HACIA EL RETABLO Y SUBE AL PRESBITERIO (ta­blado añadido). JUSTO ARRIBA, SE DETIENE, SE VUELVE HACIA EL PÚBLICO Y SEÑALA CON EL BORDÓN EL CIELO DE ES­TRE­LLAS QUE APA­RE­CE­RÁ EN LA BÓVE­DA.

 

 

 

PEREGRINO ETERNO.-

          La ruta de las estrellas nos viene indicando el camino, y yo, y mis compa­ñe­ros de viaje, siguiendo su estela, emprendi­mos la marcha desde diver­sos lugares de Europa hasta el Finisterre cristiano, allá por tierras de Galicia.

     

 

          *  BRE­VES RÁFA­GAS DE MÚ­SICA ENTRE ESTOS DOS MO­NÓ­LOGOS (3 segundos).

    *  EL PEREGRINO SE VUELVE HACIA EL PÚBLICO CON GESTO DOLORIDO. EL FOCO DE LUZ LE SIGUE

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Muchas eran las penalidades: el calor y el frío, el silen­cio y la sole­dad de los valles, las alimañas del bosque en las montañas, el duro cierzo en el invierno y, a veces..., también a veces, la incom­pren­sión de las gentes. Pero el señor Santia­go nos guiaba.

 

          Como lo hizo aquella vez conmigo, - me quiero acordar-, al ponerme en la senda correc­ta que me condujo por primera vez hasta estos pagos, hasta el viejo monasterio de San Juan Bautista.

           

    *  CON SUS GESTOS EL PEREGRINO HARÁ QUE LOS ESPEC­TADO­RES MIREN HACIA EL CORO DONDE SE

        ILUMINARÁ UNA ESCE­NA ARTIFI­CIAL, UN GO­BO.

    *  EL PEREGRINO COMENZARÁ A ANDAR LENTAMENTE HASTA LA MITAD DE LA NAVE.

    *  EN EL MOMEN­TO QUE LOS ES­PEC­TA­DO­RES MIRAN LOS EFEC­TOS ESPE­CIA­LES DEL CORO, LOS MON­JES

       -SIN HACER RUIDO- SALEN A COLO­CAR UNA MESA, EL ATRIL CON CANTORAL, SILLA, MESI­TA CON JARRA

        SIN AGUA PARA BEBER, JOFAINA Y JARRA CON AGUA PARA LAVAR LOS PIES, LIBROS, VELAS Y PLUMA)

    *  SIGUE LA MÚSICA ANTERIOR ACOMPAÑADA DE EFECTOS ESPE­CIA­LES (viento,      árboles, pájaros).

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Había cruzado un tupido bosque de robles y encinas, a mi diestra había dejado un cerro que luego supe llamabais Mirabel. Sobre él, un castillo se erguía altivo oteando el horizonte. Mis piernas doloridas no me animaban a llegar hasta su cima, ni los torreones y alme­nas me ayudaban a serenar mi espíritu.

 

*  RÁFAGA DE MÚSICA (3 segundos)

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Por eso, cuando a la izquierda te vi a ti, sencillo y rústico monas­te­rio, mis pies retomaron fuerzas y me dirigí hacia tu puerta seguro de recibir con­suelo.

 

          No sonaban tus campanas como las de Ron­ces­va­lles, no tenías el porte de Leyre, ni la grandiosidad de Conques, pero, te abris­te para mí, y yo encontré consuelo.

 

 

    *  EL PEREGRINO VA HASTA EL BRA­ZO DE­RE­CHO (PUER­TA), DE­SA­PA­RE­CIENDO AL FINAL DE LA VIS­TA DE LOS

        ES­PECTA­DORES.

    *  CAMBIO DE MÚSICA -entra Gregoriano y se diluye: "The Three mus­te­teers"  50 se­gundos hasta que comienza a

        hablar 

    *  GRUPO DE MONJES (siete):

           - uno sentado ante la mesa en acción de escribir con pluma en la mano.     

           - otro pasa lentamente las hojas de un cantoral situado sobre un atril

           - otro pasea lentamente leyendo un libro.

           - de los otros cinco, aparecen por el brazo del Evangelio tres -uno con una cruz, otro con un incensario, que funciona, y     

             otro que les acom­pa­ña- y dos por el de la Epístola leyendo pequeños libros.

     

 

    * CONTINÚAN LOS MUROS ILUMINADOS (con mayor pe­numbra) Y SE ILU­MINA LA ESCENA DE LOS MONJES.

    * CUANDO SE SIENTA EL MONJE EL PEREGRINO CUENTA 5 Y DA DOS GOLPES AL SUELO CON EL BORDÓN. EL

       MON­JE PRO­TA­GO­NIS­TA MIRA CON ESTRAÑEZA DE DONDE VIENEN LOS GOLPES Y SE DIRI­GE A ABRIR AL

       PE­RE­GRI­NO.

    * UN FOCO ILUMINA AL MONJE Y AL PEREGRINO QUE ANDAN HASTA LAS ESCALINATAS DEL PRESBITE­RIO. EN

      SU MO­MEN­TO ESTE ÚLTIMO SE SENTARÁ EN LA SILLA QUE AN­TES OCU­PABA EL ABAD.

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          ¡Alabado sea Dios!

 

MONJE 1.-

           ¡Alabado sea,  buen peregrino!

         

          Pasad hermano. Por vuestro aspecto veo que venís de lejos, y el sol y los caminos han hecho mella en vuestro cuerpo. Un descanso entre los viejos muros del monasterio hará de por sí milagros.

 

          Esperad. Sentaos. Un trago del vino que laboramos en estos pagos os hará revivir el ánimo.

 

           *  VUELVE LA MÚSICA GREGORIANA (corta ráfaga).

    *  EL MONJE INDICA A OTRO MONJE QUE LE ACERQUE UNA JO­FAI­NA. ÉSTE LA TRAE CON UNA JARRA EN SU

        INTERIOR, SE ACER­CA HASTA EL PE­REGRI­NO, LA DEPOSITA EN EL SUE­LO Y SE COLOCA A CIERTA

        DIS­TAN­CIA DE ELLOS­)

      *  EL MONJE SE HA DESPLAZADO HASTA DONDE SE ENCUENTRA LA JA­RRA DE ARRO (con vino), Y SE LA

          ENTREGA AL PERE­GRINO.

 

 

MONJE 1.-

          Tomad hermano esto refrescará vuestra reseca garganta.

 

 

PEREGRINO ETERNO.- (durante un tiempo el peregrino bebe pausadamente de la jarra)

 

 

PEREGRINO ETERNO.-

          Gracias, mil gracias. Pero necesito más que líquido, mis fuer­zas han llegado al límite. El camino, que con tanto afán comencé hace meses, ha llegado a su fin. No me siento con ánimo de conti­nuar.

 

          Herma­no, dejadme un rincón donde reposar mi cuerpo, pues deseo comen­zar al alba el regre­so a mi aldea. El sol es muy fuerte por estos lugares y quiero estar mañana  a bastantes leguas de Valpierre.

 

 

MONJE 1.-

          Tus palabras son ley, el monasterio es tuyo, en el refectorio te espera, junto a los otros monjes, una escudilla de caldo. El claustro te ofrecerá la paz y el sosiego donde poner en orden tus ideas.

 

          Pero antes, permíteme que realice en ti la tradición centenaria del mo­nasterio. Déjame que lave tus pies en señal de acogida. Nuestro Maes­tro lo hizo con los que le seguían por aquellos caminos santos de Galilea y yo, su más humilde servidor, quiero ofrecerte la acción purifi­cadora del agua.

 

                                                                                            

*  EL FOCO DE LUZ SE CENTRA EN EL MONJE (colocado en un escalón in­fe­rior y en ac­ti­tud de la­varle los pies).

*  RÁFAGAS DE MÚSICA (3 segundos)

 

MONJE 1.-

          Mientras, quiero que me escuches.

 

          Verás. Antes que tú otros pere­gri­nos han dudado de sus fuerzas. Esto ha sido propio de caminantes y de monjes, de labradores y señores, de comerciantes y soldados. La carne es débil y, a veces, muchas veces, han necesitado modelos en los que fijarse. Y éstos han existido y existen, están pues­tos ahí para marcarnos la senda correcta.

 

 *  UN FOCO ILUMINA LA ESCULTURA DE SAN JUAN EN LA CAL­DERA (Nº 16)

 *  RÁFAGA DE MÚSICA

 

 

MONJE.-

          Otros han sufrido más. ¿Te acuerdas de San Juan?

 

          El apóstol preferido de Jesús, que estando lejos de su tierra, y por no querer renegar de su fe, fue metido en caldera de aceite hirvien­te, allí, a las afueras de Éfeso y obligado a sufrir horrible tormento.

 

 

*  SE CIERRA LENTAMENTE EL FOCO DIRIGIDO A SAN JUAN Y SE ILU­MINA LA IMAGEN DE SAN VITORES (Nº 30).

*  BREVE RÁFAGA DE MÚSICA

 

MONJE 1.-

          Tú tal vez no seas de estas tierras, y no conozcas el valor de un santo al que se le tiene gran devoción en la comarca. Su nombre era Vitores. En época de moros, éstos lo martirizaron cortándole la cabeza. Pues bien, el santo, con ella en la mano, echó a caminar hasta tierra de cristia­nos y, tras cruzar ríos y montañas, cerca de aquí, junto al Tirón, fue acogido y ente­rrado entre los suyos.

 

*  SE CIERRA LENTAMENTE EL FOCO DIRIGIDO A SAN VITORES Y SE ILU­MINA LA IMA­GEN DE SAN ROQUE (Nº 1).

*  BREVE RÁFAGA DE MÚSICA.

 

 

 

MONJE 1.-

          Y qué te podría decir de San Roque, aquel que, como tú, acompañado de su fiel perro, peregri­nó por esos mundos de Dios. Este santo fran­cés renunció al titulo de nobleza ue le correspondía por herencia pater­na, repar­tió entre los pobres su cuantiosa hacienda, cambió sus ricas ropas por otras más modestas y, con un callado en la mano, partió de su casa haciendo el bien y sanando enfer­mos, en viaje de peregrina­ción eterna.

 

 

*  LOS FOCOS SE DIRIGEN AL MONJE Y AL PEREGRINO QUE CONTI­NÚAN ­SENTA­DOS (el 1º en las escalinatas del presbi­terio,

    el segundo en la banqueta)

*  EL MONJE TERMINA LA ACCIÓN DEL LAVATORIO, LE CALZA LA SEGUNDA SANDALIA, Y AMBOS SE LE­VAN­TAN Y SE

    ENCAMI­NAN JUN­TOS (des­pa­cio) HACIA EL BRAZO IZ­QUIER­DO DEL CRU­CE­RO, PA­SANDO POR EL CENTRO DE LA NAVE.

* OTRO MONJE (el que trajo la jarra de agua) LLEVA LOS UTEN­SI­LIOS DEL LAVATORIO A LA MESA.

 

 

MONJE 1.-

          Entremos al claustro y continuemos la conversación.

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Te sigo hermano. Mis pies son otros. El agua es uno de los milagros­ del camino, y mi espíri­tu co­mienza a encontrarse en la paz.

 

MONJE 1.-

          Una buena cena y una cama harán el resto.

 

 

PEREGRINO ETERNO .-

          Decías que San Vitores está enterrado por aquí cerca. Me gustaría visitar el lugar donde se encuentran sus restos. Seguro que allí existe una fuente mila­grosa donde a más de uno se le han curado sus males físicos e incluso los problemas del alma... (seguir murmu­ran­do­...)

 .

 

*  SE OYEN SUSU­RROS, DANDO IDEA DE QUE LAS VOCES SE ALE­JAN DENTRO DEL MONAS­TERIO. EN LA GRABACIÓN QUE

    SE VAYA SEPA­RAN­DO LENTAMENTE HACIA ATRÁS DEL MICRÓ­FONO DESDE "SEGURO QUE ES...").

*  LA MÚSICA IRÁ AUMENTADO MIENTRAS SE VAN APAGANDO LAS  VO­CES DE LA CON­VER­SACIÓN.

*  LOS MONJES COMIENZAN A PREPARAR EL DESFILE CUANDO OYEN "De­cías que San Vitores...". DESPUÉS, ABAN­DO­NAN

    LA ESCE­NA, EN PRO­CE­SIÓN (CON VELO­NES EN­CEN­DI­DOS) -PRE­SI­DI­DOS POR EL DE LA CRUZ PRO­CESIONAL-  HAS­TA LOS

    PIES DEL TEM­PLO. TIE­NEN UN MI­NUTO Y MEDIO PARA ABAN­DONAR LEN­TA­MENTE EL TEM­PLO (este tiempo

    será apro­ve­chado para hacer desaparecer mesa, sillas, atril... emplea­dos en este cuadro).

 


 
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